sábado, 15 de diciembre de 2012

Mi princesa


Mi princesa no es justamente mi princesa, no es mía. En ese caso debería llamarla la princesa. Mi princesa es una persona extraña que no entiendo. Es compleja  y se cree sencilla , me gusta hablar con ella aunque las conversaciones no se tratan de su mundo más bien del mío es esa  urgencia de la reanimación de mi ego que hace que yo comience a gesticular palabras sin mediar neuronas. He pensado que cuando uno habla con alguien tiene en la cabeza una banda sonora , una canción protagonista en su cabeza se adueña de la conversación y ayuda a formar un ambiente , un ambiente que puede estar adornado simbólicamente en la mente de sus protagonistas aunque sea árido el suceso de conceptos que vislumbren  algún grado de inteligencia.

He intentado saber de ella y sin conocerla se algunas cosas que piensa. Una tarde vi como observaba a una persona que montaba bicicleta y me dije  ella ve la cola de la persona  y lo relaciona con los bolcillos  y  la parte anterior del sillín de la bicicleta,  notando con fascinación que se forma una cara luego dice  soy la única que puede ver esos rostros . Todo eso lo vi con sus ojos, me lo dicen sus manos, sé que mi princesa viaja en taxi cuando tiene  plata , mi princesa usa drogas y no hago más que decirle buenos días princesa en mi mente ya que nunca he compartido ninguna mañana con ella .
Ya hasta suelo imaginarla esperando el bus  creo que por lo general espera  Inmaculada  en el paradero aquella princesa que  quería abordar su carruaje , un carruaje deslatado sucio rojo con un letrero de frente que decía su destino. Me gusta imaginarla en situaciones imaginarias , cosas que no han pasado , cosas que quiero que pasen conmigo, cosas que solo son cosas.

Me agrada saber que le gusta la tarde , que le huye al amor pero nunca se niega a sus impulsos vanos. Esa princesa quiere ser cruel y de hecho lo es , sabe que en algún lado otra princesa muere de amor por ella , no le agrada , no le importa . No le suma , no le resta . Nada la frena , nada la para sigue siendo muy ella , muy directa , muy importaculista . Es solo ella y esa termina siendo mi princesa de la cual no estoy enamorada. Simplemente la admiro como un espectador la observo de lejos hechizada  pensando en ¿Qué se sentirá, caer en su embrujo? Doy gracias porque nunca será mi vicio , pero si ese breve helado de chocolate.