Mi princesa no es justamente mi princesa, no es mía. En ese
caso debería llamarla la princesa. Mi princesa es una persona extraña que no
entiendo. Es compleja y se cree sencilla
, me gusta hablar con ella aunque las conversaciones no se tratan de su mundo más
bien del mío es esa urgencia de la
reanimación de mi ego que hace que yo comience a gesticular palabras sin mediar
neuronas. He pensado que cuando uno habla con alguien tiene en la cabeza una
banda sonora , una canción protagonista en su cabeza se adueña de la
conversación y ayuda a formar un ambiente , un ambiente que puede estar
adornado simbólicamente en la mente de sus protagonistas aunque sea árido el
suceso de conceptos que vislumbren algún
grado de inteligencia.
He intentado saber de ella y sin conocerla se algunas cosas
que piensa. Una tarde vi como observaba a una persona que montaba bicicleta y
me dije ella ve la cola de la persona y lo relaciona con los bolcillos y la
parte anterior del sillín de la bicicleta, notando con fascinación que se forma una cara
luego dice soy la única que puede ver esos
rostros . Todo eso lo vi con sus ojos, me lo dicen sus manos, sé que mi princesa
viaja en taxi cuando tiene plata , mi
princesa usa drogas y no hago más que decirle buenos días princesa en mi mente
ya que nunca he compartido ninguna mañana con ella .
Ya hasta suelo imaginarla esperando el bus creo que por lo general espera Inmaculada en el paradero aquella princesa que quería abordar su carruaje , un carruaje
deslatado sucio rojo con un letrero de frente que decía su destino. Me gusta
imaginarla en situaciones imaginarias , cosas que no han pasado , cosas que
quiero que pasen conmigo, cosas que solo son cosas.
Me agrada saber que le gusta la tarde , que le huye al amor
pero nunca se niega a sus impulsos vanos. Esa princesa quiere ser cruel y de
hecho lo es , sabe que en algún lado otra princesa muere de amor por ella , no
le agrada , no le importa . No le suma , no le resta . Nada la frena , nada la
para sigue siendo muy ella , muy directa , muy importaculista . Es solo ella y
esa termina siendo mi princesa de la cual no estoy enamorada. Simplemente la
admiro como un espectador la observo de lejos hechizada pensando en ¿Qué se sentirá, caer en su
embrujo? Doy gracias porque nunca será mi vicio , pero si ese breve helado de
chocolate.